Conocer desde dónde partimos para entender hacia dónde debemos ir
LA REALIDAD ACTUAL DE LA AXARQUÍA
1 . Pérdida de identidad y sentimiento de comarca
La Axarquía lleva años creciendo sin una dirección común. Cada pueblo va por su lado y muchas personas sienten que se ha perdido el orgullo de pertenecer a una comarca unida.
2. Desconfianza entre ciudadanía, empresas e instituciones
La gente siente que no se la escucha. Muchas empresas se sienten señaladas, las instituciones viven alejadas de la realidad diaria y cada vez hay más distancia entre quienes deciden y quienes viven los problemas.
3. Jóvenes que se marchan y oficios que desaparecen
Muchos jóvenes se van porque sienten que aquí no tienen futuro. Mientras tanto, sectores esenciales como el campo, la hostelería o los oficios tradicionales no encuentran relevo y están desapareciendo poco a poco.
4. Problemas emocionales que ya no se pueden esconder
La ansiedad, el agotamiento mental y la soledad están creciendo en silencio. Muchas familias viven situaciones límite sin apoyo suficiente, y nuestros mayores pasan demasiado tiempo solos.
5. La educación no llega igual a todos
Hay familias que tienen que hacer kilómetros para estudiar o acceder a servicios básicos. Faltan recursos, atención temprana y apoyo real para muchos niños y jóvenes de la comarca.
6. El sector primario se apaga
La sequía, los costes y la falta de rentabilidad están dejando al sector primario al límite. Cada vez menos personas quieren dedicarse al sector y muchas explotaciones y negocios familiares están desapareciendo.
7. Malas conexiones, pocas oportunidades para crecer
Moverse entre municipios sigue siendo complicado y faltan espacios preparados para atraer empresas y empleo. Muchas oportunidades terminan yéndose fuera de la comarca.
8. La brecha digital sigue dejando a personas atrás
Muchas personas mayores no entienden trámites digitales básicos y en algunas zonas rurales todavía existen problemas de conexión y acceso a herramientas tecnológicas.
9. Vivir en tu pueblo es cada vez más difícil
El precio de la vivienda sigue subiendo y muchas familias ya no pueden quedarse donde han vivido toda la vida. Hay jóvenes que tienen que irse no porque quieran, sino porque no pueden permitirse quedarse.
10. Cansancio social y pérdida de confianza
Cada vez más personas sienten que se habla mucho pero cambia poco. Existe cansancio, desconfianza y la sensación de que los problemas reales llevan años sin afrontarse de verdad.


